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Pensando en la familia

octubre 7, 2008

Hace unos días Euge vino de la escuela con una nota del Ministerio de Educación de la Provincia para que los chicos de quinto, sexto grado y sus familias participen en un concurso para festejar el dia de la familia en noviembre.Había que escribir un ensayo cuya consigan era ” ¿Nuestra sociedad fortalece los lazos familiares?”, teniendo en cuenta como la violencia y la droga influyen en ella. La seño dijo que no era obligatorio pero que participáramos. Obvio que dije que no tenía ganas ! El día antes del plazo viene Euge con que sí había que hacerlo…yo ni en pedo. Hablo con la maestra y me da un sermón acerca de la participación familiar y las pelotas de Mahoma que hubo que sentarse a escribir, a pesar de estar yo convencida que esos trabajos quedan siempre en algún cajón de la dirección o el ministerio y que jamás nadie se digna leerlos…me van a decir que alguien va a leer miles de hojas enviadas de toda la provincia ??? Sacarán una al azar y dirán…el ganador es…!

Así que para no haber escrito al divino botón, lo pongo acá, en una de esas alguien lo lee…:)

“La mano que mece la cuna rige el mundo” (W. Wallace, escritor americano, 1819-1881)

Aunque actualmente se le da a esta frase un sentido más bien político (“la mano” serían los fuerzas ocultas detrás de un gobierno), es en realidad la última línea de un poema de W. Wallace en alabanza a la maternidad.

Sin embargo, en la vida misma, la cuna y la dueña de esa mano no están en una casita de cuentos con jardincito adelante, sino en una mansión con niñera incluída , o en una con techo precario, o tal vez niño y madre se mecen en el colectivo que la lleva a trabajar. O quizá la mano ni siquiera es femenina, sino que es el padre quien la mece mientras cocina la cena.

Porque podríamos decir. “ Ah!! Familias eran las de antes!”. No parece que ese modelo haya sido muy eficaz , ni su brújula tan clara, teniendo en cuenta que el hombre se halla bastante perdido en la búsqueda de su humanidad, y que cada vez hay en el mundo más guerras, hambre e infelicidad.

Ya se quejaba Cicerón en el año 100 a.C. diciendo

“Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.”. Se ve que ya se pensaba entonces que la juventud estaba perdida y no se le podía echar la culpa a la televisión!.

2000 y chirolas años después nos toca vivir en este caleidoscopio de infinitos colores, con familias “como Dios manda”, monoparentales, o con abuelos criando nietos como hijos, o con hogares de paso para chicos sin madre ni padre ni nada. Y vamos creciendo, los niños y los adultos , como la familia y la sociedad que nos tocó en suerte nos deja crecer.

Porque la familia no está en una burbuja , ni es impermeable a las influencias de la sociedad que no es una entidad ajena sino íntimamente ligada a los actos cotidianos familiares. Salvo que seamos los dichosos miembros de alguna tribu aislada de ésas que aparecen de vez en cuando en el Amazonas, nuestra vida familiar está marcada por las variables sociales.

Somos niños con más o menos oportunidades educativas, acceso a la salud, calidad de transporte, alimentación, entretenimiento según dónde y cómo vivamos, o somos adultos con más o menos educación, con trabajo o sin, con presencia obligada o elegida en el hogar, más o menos saludables.

Incluso nos alimentamos de esa sociedad, vamos creciendo o nos vamos empobreciendo con ella, y como nadie nació sabiendo cómo vivir nos miramos en su espejo a ver si encontramos el rumbo, con la ingenua esperanza de que lo que hace la mayoría sea lo mejor para nosotros y nuestros hijos. Y de pronto nos encontramos trabajando como locos para llevar el pan a nuestra mesa mientras nuestros chicos van a la “guardería” o se quedan solos, o para comprar objetos cada vez más sofisticados que ahora nos parecen imprescindibles y que hace nada más que 10 años no se nos hubieran ocurrido necesarios. Paradojalmente, no hemos sabido encontrar la resolución a semejante problema, y la misma sociedad que hemos construído no nos ofrece alternativas viables. Brillan por su ausencia los programas de contención infantil, los jardines de infantes en las empresas donde trabajan los padres, el acceso a los transportes públicos para madres que deben trasladar sus hijos mientras trabajan , la contención de la escuela en las 8 hs que con suerte dura la jornada laboral. Tampoco hay beneficios salariales para las madres que se quedan en casa a cuidar sus hijos, y encima hay una “hipocresía social” que critica las madres cuando son “sólo amas de casa”, y las condena como abandónicas cuando salen a trabajar .

Y mirándonos en ese espejo que es la sociedad, algún día la violencia golpea a nuestra familia, porque es la misma violencia social que sembramos con nuestra incapacidad para solucionar el hambre, el desamparo , la falta de oportunidades educativas y laborales.

Es en esta ruleta rusa donde nos empeñamos en tratar de hacer lo más felices posibles a nuestros niños, de darles todo el amor que nos quepa en el cuerpo, de recuperar tradiciones y valores de nuestros ancestros, rogando a Dios que nos dé la sabiduría necesaria para lograrlo. Así que cada domingo volvemos a tender la mesa familiar, que puede ser de dos, tres o diez platos con la esperanza de que ese encuentro marque a nuestros niños el camino a seguir.

Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida.
(Juan Pablo II)

Familia de Eugenia..

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4 comentarios leave one →
  1. Diana permalink
    octubre 8, 2008 1:24 pm

    Que bien escrito esta!! por lo menos pensa que al escribirlo Eugenia aunque sea por un momento se pueso a pensar que suerte tiene de tener una papa y una mama que la quieren y le dan el apoyo emocional, moral y ecomico de enfrentar estos tiempos!!

  2. teretere2000 permalink*
    octubre 8, 2008 5:55 pm

    Gracias Diana: la verdad que pocas ganas había de hacer el trabajo. Te cuento que no lo escribió ella, sino que lo hablamos y despues escribí yo lo que dijimos. Tiene sólo 10 años. Me voy ahora a ver a tu hermana..:)

  3. claudia permalink
    octubre 11, 2008 5:37 pm

    muy buenoooooooooooooo, ojala la gente que tiene el poder leyera esto o bien que llegue al ministeri ode deducacion

  4. teretere2000 permalink*
    octubre 11, 2008 11:56 pm

    Claudia: muchas gracias por tu comentario

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